lunes, 30 de diciembre de 2013

Estas navidades

    Amy:
Quiero que estas navidades sean únicas, que no se olviden fácilmente. Aunque no estés a mi lado, te recordaré y espero que tu también a mi. Espero que te guste el regalo que te preparé. Siempre me decías que querías algo así. Pues ya lo tienes y pronto tu regalo principal también llegará. Por favor no te vayas a dormir temprano...
                                                     Jeremy.

Leí la carta que mi madre dejó en la mesa antes de irse corriendo por las escaleras. Era de mi padre.
Mi madre ya bajaba vestida e iba directamente a la puerta. Me quedé en el salón mirando el fuego de la chimenea. En poco tiempo tendría que salir para encontrarme con unos amigos. Me levanté y me dirigí a mi cuarto, en la puerta principal estaban mis padres abrazados, hablando a trompicones de por qué vino desde tan lejos y qué pasaba con el trabajo. Mi padre no venía a menudo porque trabajaba lejos de casa. Realmente no me importaba que no estuviese por casa pero mi madre no lo pasaba tan bien y le echaba mucho de menos.
- Hola papá, -saludé rápidamente y me dirigí a mi madre- mamá, ya me voy.
- Vale, no vuelvas muy tarde.
- Pero que no sea antes de las once -intervino mi padre-.
- Siiiiii -dije, mirándolos sospechosamente pero sin darle mayor importancia-.

Me preparé y me fui al café donde habíamos quedado. Cuando llegué ya estaban todos y me habían guardado un sitio. El café estaba precioso, me encantaba la navidad por las luces y principalmente por los regalos. Cada año ponían unas luces diferentes y esta vez no se quedaron cortos. Cuando me senté con mis amigos ya estaban inmersos en una conversación de qué tenían pensado hacer para año nuevo. Intenté cojerle el hilo a la conversación pero después de un rato me distraje con las luces de la ventana. Tenía que admitirlo, ya no era lo mismo sin mi mejor amigo que se había ido a vivir a otra ciudad por el trabajo de sus padres. Nos conocíamos desde pequeños, siempre estuvimos juntos hasta ahora. Se fue hace dos meses y desde unas semanas no recibo noticias suyas. Pensando en esto me acuerdo de mis propios padres. Me gustaría que estuviese aquí al menos por poco tiempo, era mi mejor amigo y le necesitaba.
Estando perdida en mis pensamientos me di cuenta de que unos ojos me estaban observando por el reflejo del cristal. Entonces esa persona escribió algo en el cristal:
                                                    Te he echado de menos Alicia
Me di la vuelta para ver quién era y me encontré con él, mi mejor amigo. Me levanté de un salto y fui hacia él. Antes de que pudiera decir nada le abracé y me llevó hacia fuera porque todos nos miraban. Salimos deprisa y entonces le pregunte extrañada:
-¿Cómo es que estás aquí?
-Hablé con mis padres y me dejarán volver de vez en cuando para quedarme en casa de mis tíos.
-Entonces...¿te quedas? -lo dije sin poder esconder la emoción-.
-¡Sí! -entonces volvimos a abrazarnos-.

Cuando nos separamos fuimos con el resto de nuestros amigos para contarles las noticias. La conversación derribó en otra cosa y todos empezaron a hablar de otras cosas pero una de mis amigas no paraba de mirarme y le pregunté que pasaba:
-¿Qué pasa?
-¿Te ha contado por qué ha vuelto?
-No, bueno me dijo que habló con sus padres y tal pero no se.
-Pues pregúntale que yo no voy a decir más de la cuenta.

Me dejó confusa así que miré a Jake -mi mejor amigo- y le dije que se pusiera a mi lado para hablar. Había mucho alboroto pero era normal para ser navidad, me acerqué más para poder hablar sin tener que levantar mucho la voz:
-Tengo una pregunta.
-¿Cuál es?
-¿Por qué has vuelto?
-¿Es que no te alegra que haya vuelto? -me dijo medio en broma-. Claro que es porque te echaba de menos.
-Yo también te eché de menos -después de decir esto nos volvimos a abrazar-.
-Te he traído un regalo.
-¿Un regalo? -lo dije mirando como sacaba algo de su chaqueta. Era una pequeña cajita, me la dio y cuando la abrí vi que era un colgante-.
-Se abre -entonces intenté abrirlo y vi una frase dentro. Me quedé pensando en qué pasaría de ahora en adelante. La verdad es que no me lo esperaba-.
-No te quedes en las nubes, dime algo -me dijo sonriendo y apartando la vista de vez en cuando-.

Lo único que hice fue sonreír pero me entendió, nos entendíamos bien. Cuando nos íbamos a ir, salimos juntos y me dio un beso de despedida.
-Nos vemos mañana.
-Hasta mañana -me despedí y me fui a mi casa sin poder parar de sonreír-.


Tras unas semanas me esperaba otro notición. Un hermanito. Esas navidades sí que fueron inolvidables.

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