martes, 31 de diciembre de 2013

Otro año que se va y otro que comienza

Este año que ya casi ha acabado y no sé vosotros, pero este año el espíritu navideño apenas se está haciendo notar o quizás es que estas vacaciones, entre unas cosas y otras, apenas nos hemos podido parar a notarlo, en fin... Esto no va a ser largo porque en cierto modo tan solo queríamos desearos unas felices fiestas, dentro de lo humanamente posible dado que sabemos que para algunos es época de estudio (una de nosotras se incluye en ese periodo) y los exámenes están aproximándose mientras que otros ya han acabado (otra de nosotras también se incluye en ese periodo). De todos modos, hay que seguir para adelante, (vista al frente y barbilla alzada) porque el 2013 acabará dentro de nada pero la vida sigue y nosotras también y con ello nos referimos a los libros, a las historias, reseñas y demás entradas que consideremos sustanciales para vosotros. No hay mucho más que decir, solo que muchos besos y dar las gracias por los seguidores que a estas alturas nos siguen leyendo (si es que alguno sigue xD) pese a nuestra falta de continuidad.
 
 
¡Feliz navidad y feliz año 2014!
 


lunes, 30 de diciembre de 2013

Estas navidades

    Amy:
Quiero que estas navidades sean únicas, que no se olviden fácilmente. Aunque no estés a mi lado, te recordaré y espero que tu también a mi. Espero que te guste el regalo que te preparé. Siempre me decías que querías algo así. Pues ya lo tienes y pronto tu regalo principal también llegará. Por favor no te vayas a dormir temprano...
                                                     Jeremy.

Leí la carta que mi madre dejó en la mesa antes de irse corriendo por las escaleras. Era de mi padre.
Mi madre ya bajaba vestida e iba directamente a la puerta. Me quedé en el salón mirando el fuego de la chimenea. En poco tiempo tendría que salir para encontrarme con unos amigos. Me levanté y me dirigí a mi cuarto, en la puerta principal estaban mis padres abrazados, hablando a trompicones de por qué vino desde tan lejos y qué pasaba con el trabajo. Mi padre no venía a menudo porque trabajaba lejos de casa. Realmente no me importaba que no estuviese por casa pero mi madre no lo pasaba tan bien y le echaba mucho de menos.
- Hola papá, -saludé rápidamente y me dirigí a mi madre- mamá, ya me voy.
- Vale, no vuelvas muy tarde.
- Pero que no sea antes de las once -intervino mi padre-.
- Siiiiii -dije, mirándolos sospechosamente pero sin darle mayor importancia-.

Me preparé y me fui al café donde habíamos quedado. Cuando llegué ya estaban todos y me habían guardado un sitio. El café estaba precioso, me encantaba la navidad por las luces y principalmente por los regalos. Cada año ponían unas luces diferentes y esta vez no se quedaron cortos. Cuando me senté con mis amigos ya estaban inmersos en una conversación de qué tenían pensado hacer para año nuevo. Intenté cojerle el hilo a la conversación pero después de un rato me distraje con las luces de la ventana. Tenía que admitirlo, ya no era lo mismo sin mi mejor amigo que se había ido a vivir a otra ciudad por el trabajo de sus padres. Nos conocíamos desde pequeños, siempre estuvimos juntos hasta ahora. Se fue hace dos meses y desde unas semanas no recibo noticias suyas. Pensando en esto me acuerdo de mis propios padres. Me gustaría que estuviese aquí al menos por poco tiempo, era mi mejor amigo y le necesitaba.
Estando perdida en mis pensamientos me di cuenta de que unos ojos me estaban observando por el reflejo del cristal. Entonces esa persona escribió algo en el cristal:
                                                    Te he echado de menos Alicia
Me di la vuelta para ver quién era y me encontré con él, mi mejor amigo. Me levanté de un salto y fui hacia él. Antes de que pudiera decir nada le abracé y me llevó hacia fuera porque todos nos miraban. Salimos deprisa y entonces le pregunte extrañada:
-¿Cómo es que estás aquí?
-Hablé con mis padres y me dejarán volver de vez en cuando para quedarme en casa de mis tíos.
-Entonces...¿te quedas? -lo dije sin poder esconder la emoción-.
-¡Sí! -entonces volvimos a abrazarnos-.

Cuando nos separamos fuimos con el resto de nuestros amigos para contarles las noticias. La conversación derribó en otra cosa y todos empezaron a hablar de otras cosas pero una de mis amigas no paraba de mirarme y le pregunté que pasaba:
-¿Qué pasa?
-¿Te ha contado por qué ha vuelto?
-No, bueno me dijo que habló con sus padres y tal pero no se.
-Pues pregúntale que yo no voy a decir más de la cuenta.

Me dejó confusa así que miré a Jake -mi mejor amigo- y le dije que se pusiera a mi lado para hablar. Había mucho alboroto pero era normal para ser navidad, me acerqué más para poder hablar sin tener que levantar mucho la voz:
-Tengo una pregunta.
-¿Cuál es?
-¿Por qué has vuelto?
-¿Es que no te alegra que haya vuelto? -me dijo medio en broma-. Claro que es porque te echaba de menos.
-Yo también te eché de menos -después de decir esto nos volvimos a abrazar-.
-Te he traído un regalo.
-¿Un regalo? -lo dije mirando como sacaba algo de su chaqueta. Era una pequeña cajita, me la dio y cuando la abrí vi que era un colgante-.
-Se abre -entonces intenté abrirlo y vi una frase dentro. Me quedé pensando en qué pasaría de ahora en adelante. La verdad es que no me lo esperaba-.
-No te quedes en las nubes, dime algo -me dijo sonriendo y apartando la vista de vez en cuando-.

Lo único que hice fue sonreír pero me entendió, nos entendíamos bien. Cuando nos íbamos a ir, salimos juntos y me dio un beso de despedida.
-Nos vemos mañana.
-Hasta mañana -me despedí y me fui a mi casa sin poder parar de sonreír-.


Tras unas semanas me esperaba otro notición. Un hermanito. Esas navidades sí que fueron inolvidables.