sábado, 27 de abril de 2013

Entre libros y pintura...un nuevo encuentro.

-¡Ahh, ya está lloviendo otra vez!
Luis miró a fuera con expresión aburrida. Ya llevaba lloviendo varios días prácticamente sin parar y comenzaba a estar harto, ¿cuándo iba a llegar el verano?. Se dejó caer sobre el mostrador suspirando, abrumado por tanta lluvia que le hacía sentirse atrapado. Entonces la campanita de la puerta le sacó de su ensimismamiento, avisando la llegada de un nuevo cliente. Se incorporó sobresaltado.
-Bienvenida a...
Entonces se dio cuenta de que la chica que acababa de entrar llevaba puestos unos auriculares, por lo que no merecía la pena decir nada más. La siguió con la mirada mientras observaba distraída las estanterías. Apenas tendría dos años menos que él, y como mucho. Solo cuando se agachó para ver mejor otros libros se dio cuenta de que, debajo de la chaqueta, llevaba una camiseta con manchas de pintura. Finalmente eligió uno de los más escondidos y mientras lo examinaba con más detenimiento se fue acercando al mostrador.
Luis echó un vistazo al libro que le había dado, era de pintura. Sonrió para sí mismo y miró de reojo su camiseta, eso lo explicaba todo- ¿Eres pintora?- preguntó mientras introducía el código.
-¿De verdad te importa o es pura cortesía?
-Pura cortesía, pero al menos eso explicaría la pintura de tu camiseta.
-Ella la miró como si no tuviera nada fuera de lo normal llevar una camiseta así por la calle- entonces ya sabrás la respuesta- le dijo cortante.
Él sonrió entonces, provocador- 15,99 ... Pero, en realidad me preguntaba su no eres un pelíín joven para dedicarte a eso... ¿sabes? Del arte es muy difícil vivir.
Mientras ella rebuscaba en su cartera le contestó- no, esperaba a que vinieras tú a decírmelo- respondió. Aún así Luis seguía mirándola con la misma sonrisa vacilona de antes, era una tía dura. Con un suspiro, ella dejó el dinero sobre el mostrador y, mientras él metía el libro en una bolsa de papel, ella le dijo- Aquí tienes. Y si te interesa tengo 18, los he cumplido este año así que ni siquiera he terminado el instituto todavía. Y para tu información, la pintura es tan solo un hobby, nada más. Tengo otras expectativas para mi futuro, no te preocupes.
Dicho esto, cogió el libro antes de que él pudiera decir algo más y antes de salir se despidió con un- hasta luego, Luis.
Se había ido. Luis soltó una carcajada, debía de admitir que eso le había pillado por sorpresa. Se miró distraído la pequeña placa con el nombre de la tienda y el suyo "Luis A." Así era como ella supo su nombre mmm... eso le dejaba en desventaja porque él no sabía el suyo aunque llevaba una "C" que colgaba de su cartera, eso era una pista -"Bueno, seguro que algún día volverá"- pensó. Y, de hecho, no se equivocaba.

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