sábado, 30 de marzo de 2013

Printemps

No se podía negar que la primavera ya había llegado. Ya se comenzaba a cambiar la hora, la buena temperatura, los árboles a cobrar vida así como las flores y, con ellas, las alergias, claro. También la lluvia era más frecuente aunque no tanto como quisieran algunos o ya era demasiada para otros aunque, de todos modos, el sol siempre lograba asomarse a través de las nubes, eso siempre y cuando no se quedara, incesante. 
En cierto modo, comenzaba a resurgir la vida después del frío invierno, a salir a la calle con mayor libertad o bien a descansar en casa cual marmota para cobrar las últimas fuerzas antes de volver a las clases y no volver a "vivir" hasta tres meses más tarde. En definitiva, se sentía un humor diferente, quizás era verdad eso de que "la primavera la sangre altera". 
A Grace le parecía que había pasado un siglo desde que había cogido los pinceles, los viejos tarros de pintura y su camiseta llena de pintura también y de tres tallas más grande que, precisamente era su preferida. Ese día se había despertado temprano, descansada y con unas ganas terribles  de pintar. Hacía mucho que no lo hacía...y lo echaba de menos. Había aprovechado que no había nadie en casa para hacerlo y, por suerte para ella, iba a ser así hasta el día siguiente. 
Nada más levantarse se preparó un café como a ella le gustaba, bien calentito y con leche, muy espumoso; se recogió el pelo en un descuidado moño alto y se cambió. Despejó el lugar para llegar a la pared que iba a pintar, su pared, Harlowe. Desde que tenía uso de razón recordaba esa pared, que pintaba sin cesar y que sus padres acabaron por dejar que hiciera lo que quisiera; y su nombre, por supuesto, pero no recordaba el por qué de este ni por qué le puso nombre a un pared, solo que se lo puso ella. Con el tiempo había ido fotografiando los dibujos que iba haciendo y quitando los que menos quería para que siguieran allí pero sin olvidar el resto, por eso les hacía fotos. 
En realidad todo lo que pintaba o bien surgía de su imaginación o bien de imágenes impresas o bien de experiencias vividas o que quería vivir. A sus dieciocho años ya calculaba que para dentro de unos pocos más tendría que coger otra pared, el espacio iba a ser muy limitado para poder seguir pintando en ella por entonces.
Inclinó la cabeza a un lado y frunció el ceño pensativa. Al cabo de un minuto una sonrisa se dibujo en sus labios. Se dirigió al equipo de música del rincón y escogió un CD. Hasta que no empezó a invadir la música todos los rincones de la habitación, no tomó un sorbo de su café, aún calentito, y cogió la brocha. Hoy iba a pintar margaritas en honor a la primavera. Quién le diría que las que pintaba iban a tener un significado tan bonito en un futuro. 



Si queréis un dato curioso, la imagen es de una serie que vi hace mucho llamada "Coffe Prince" ^^. ¡Besos!