viernes, 31 de agosto de 2012

Wanderlust

"...
-Lo que sea que llleve a una mujer a abandonar a dos niñas pequeñas, a su hermano y a su madre, y a no regresar en dieciséis años. ¡Eso! Porque nosotros lo llamamos wanderlust, pero otras familias a lo mejor no serían tan agradables.
-¿Cómo lo llamarían otras familias?-pregunto.
Él jamás había insinuado una cosa así sobre mamá. ¿Será todo una tapadera de la locura?¿Estaba real y verdaderamente como una regadera?
-Qué más da cómo lo llamen los demás, Len -dice-.Ésta es nuestra historia y la contamos como queremos.
"Es nuestra historia y la contamos como queremos." Lo dice con su tono de Diez Mandamientos y así me afecta a mí: profundamente. Se diría que con todo lo que leo esto debería habérseme ocurrido antes, pero no es así. Ni una sola vez pensé en el aspecto interpretativo, el aspecto narrativo de la vida, mi vida. Siempre me sentí como si estuviera viviendo una historia, sí, pero no como si yo fuera la autora de esa historia o tuviera algún tipo de responsabilidad en su narración.
Tú puedes contar tu historia como te dé la real gana. Se trata de ti mismo." 


                                                               Jandy Nelson - "El cielo está en cualquier lugar"


martes, 14 de agosto de 2012

Postal III

*Encontrada en el suelo sujeta por un lado por un felpudo*

Querida Dama del Tiempo:
Te habrá parecido extraño que esta postal no tenga ningún remite pero mi identidad creo que carece de tal sentido que no considero necesario hacerse saber. Quiero pedirte un favor. Necesito que reenvíes esto a la Recolectora de recuerdos y contadora de cuentos. ¿Por qué? te preguntarás, me temo que no tengo una respuesta clara para esa pregunta sino que solo puedo decirte que me levanté una mañana y tuve el impulso de contar esta historia a alguien y lo más curioso es que enseguida supe a quien (o mejor, a quienes) debía de contar esto, ¿alguna vez has sentido algo parecido? : 
" Una tarde de verano en la que todo estaba en extraño silencio, él mejor que nadie sabía que así no podía continuar. Debía salir de aquella habitación a la que él mismo apodó como "la cueva" hace unos años. Rápidamente corrió hacia el garaje ignorando a cualquier miembro de su familia. Cogió la bicicleta y se precipitó al exterior.
El sol brillaba con gran intensidad y por la gran y solitaria carretera fue avanzando en zig zag, cerrando los ojos e inspirando el dulce aroma a jazmín que el suave viento veraniego traía consigo así como notaba los rayos de sol que atravesaban los árboles e incidían en su piel ligeramente bronceada. Cuando los volvió a abrir observó que en un gran parque dos niñas jugaban con sus respectivas mascotas. Reían y se divertían como nunca, seguro, pero un poco más allá una chica un poco más mayor las observaba con cierto aire de superioridad y a la vez aburrido-posiblemente será la hermana de una de ellas- supuso él pero este pensamiento se esfumó rápidamente a causa de una furgoneta abarrotada de gente lo distrajo. En ella, todos se empujaban unos a otros, gritando cosas inteligibles, sacando medio cuerpo por la ventana y sacándose fotos unos a otros inmortalizando esos recuerdos que siempre son tan queridos. Y aunque se vieran interrumpidos por un semáforo en rojo no supuso un impedimento para que un nuevo flash surgiera y cegara brevemente a una anciana que pasaba por allí con su bicicleta y no viera que una manzana cayera de su enorme cesta de fruta, sin ser percatada por nadie salvo él, que siguió con la mirada a la anciana que ahora bajaba de la bicicleta y su marido la recibía con un casto beso en los labios, feliz de que esta hubiera vuelto a casa sana y salva. Esto último curiosamente lo hizo sonreír.
Mientras continuaba con su trayecto, un skater casi choca con él pudiendo haber provocado la caída de ambos. Para su sorpresa se disculpó un par de veces y se fue a una zona más despejada consiguiendo realizar un espléndido guro combinado con un gran salto.
Finalmente su viaje terminó en el paseo marítimo que también estaba desierto. Los barcos cercanos a la costa parecían abandonados a excepción de un pequeño velero que se visualizaba un poco más lejano dirigido por dos hombres, hermanos gemelos para ser exactos, que luchaban porque el viento consiguiera llenar aquella velas un poco gastadas ya. Cuando el pequeño velero navegaba con cierta lucidez y velocidad, ambos lo celebraron con un par de cervezas, orgullosos de haberlo conseguido por fin impulsar aquel velero una vez más..."
A estas alturas habrás averiguado por qué quería contároslo, ¿verdad? Espero que ella también lo descubra, confío en ti para que así sea.

*La Dama del Tiempo se rió de buena gana, conforme iba leyendo la historia se había hecho una idea de lo que el remitente quería decirle: la felicidad no depende solo de uno mismo sino que también de todo -y todos- aquellos que va conformando nuestra vida, día a día* 



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