martes, 31 de julio de 2012

¡¡Pasajeros al tren!!

[6:40 de la mañana, estación de tren.]

-¿Lo llevas todo?
-¡Sí!
-¿Billete, dinero, las maletas...seguro que no te olvidas de nada?
-Que sííí, pesado, ya me lo has preguntado como treinta veces hoy.
-¡Treinta y una! ¿Lo llevas todo!...-codazo-...¡Ay!
-Adrián, me voy a París no a la guerra. A veces eres peor que mamá y papá.
Una sonrisa tímida se dibuja en el rostro del chico- es que no me fío de ti, eres muy olvidadiza y...
-Sí,sí, ya lo sé: incrédula, inocente, confiada y blablabla... pero con 20 años ya va siendo hora de que deposites un poco más de confianza en mí, ¿no crees?
-No-

[De repente, un pitido anuncia la llegada del tren de las 6:45]

-Aquí es...será mejor que llame a Sofía- murmura  para sí misma, una de los muchos pasajeros, mientras saca el móvil, se tapa un oído y coge sus cosas, a la vez por el altavoz una voz masculina y autoritaria anuncia el siguiente destino...París.


-Este es-responde la chica con un brinco.
-Sí... este es- repite su hermano, exhalando un suspiro.
-¡Ains...te echaré de menos, hermanito!-salta a los brazos de él.
-Yo también, ten cuidado...y estudia para variar- le sujeta la cara con ambas manos para que lo mire fijamente.
-De acuerdo...-responde ella con una sonrisa emocionada y a la vez divertida-...solo serán 4 meses, eeh oye, ¿qué harás entonces con nuestro piso?-su gesto pasa a mostrar verdadera preocupación.
-Buscaré a alguien dispuesto a compartirlo conmigo y pagar el alquiler a medias-le guiña el ojo, sonriendo-no te preocupes por ello.
-Está bien, intentaré enterarme de alguien que busque piso, quien sabe, quizá alguien de la uni...
-Sí, sí, sí, pero date prisa que perderás el tren como sigamos hablando de este tema.
Le frunce el ceño intentado parecer enfadada pero enseguida se rinde a un nuevo abrazo- te quiero, hermanito.
-Y yo a ti, Cecilia, pero venga será mejor que subas ya.
-Vale-recoge sus cosas y entra en el tren-¡cuídate!.
-¡Y tú...hasta pronto!

[Mientras, otra pasajera sale a duras penas del vagón.]

-¡¿Cómo que no puedes venir hasta dentro de un mes?! ... entonces, ¿qué ocurre con las llaves del piso? las tenías tú, ¿recuerdas? ... -suspira sentándose en medio de la estación, con los cinco sentidos puestos en sus maletas y en la gente que no para de ir y venir- ...sí, ya sé que no contabas con la recuperación tan larga después de la operación pero,...-toma una bocanada de aire-...¿qué hago yo ahora?-la impotencia se abre paso y con ella una par de lágrimas, esto no lo tenía planeado, está en la calle-...¿conoces a alguien que pueda compartir piso por poco tiempo?-en la otra línea le responde que hará todo lo que esté en su mano, pero que esta noche tiene piso sea como sea-...está bien, no tengo en nadie más en quien confiar, adiós-se despide apenas con un hilo de voz, ¿y ahora qué? estaba en la calle y no por su culpa, precisamente. La rabia comenzaba a ocupar el lugar de la impotencia pero la consciencia fue más astuta y le recordó que tampoco su amiga, Sofía, era culpable, había sido un imprevisto.Grande.Pero un imprevisto al fin y al cabo.De todas formas, no podía quedarse allí para siempre, así que decidió que lo mejor sería buscar un hotel para pasar la noche, solo por si acaso...

[Al mismo tiempo, un móvil suena varias veces en otro punto de la estación pero el ruido de un tren a punto de marcharse impide escuchar nada.]

-¡Au revoir!-le escribe en el cristal gracias al vaho formado por el cambio de temperatura.
-¡E-na-na!-gesticula él a lo que ella le responde levantando el dedo corazón y provocando la risa de él.
Adrián observa como el tren se marcha y con él, su hermana. Aunque solo sea por cuatro meses, debe reconocer que después de veinte años...le ha cogido cariño.

...2 horas más tarde...

Un móvil suena, despertando a varios pasajeros-¿diga?
-¿Cecilia?-pregunta una voz apurada en la otra línea.
-¿Sofía?-responde, extrañada, ¿qué hace despierta a estas horas? No es propio de ella.
-Sí, soy yo. ¿Estás en París?
-En camino, ¿por qué?
-¿Tu hermano consiguió ya compañero de piso?
-No, pero...¿tú no conseguiste ya piso? es más hasta tenías compañera-lo recordaba perfectamente.
-Sí, pero yo no puedo ir hasta dentro de un mes, soy yo quien tiene las llaves y el dueño no le dará una copia a nadie a no ser que vaya conmigo en persona-ya lo había intentado otras veces, y no había manera.
-Vaya tontería.
-Lo sé, es muy desconfiado. Pero ahora mi compañera está literalmente en la calle y necesita quedarse en casa de alguien durante un mes, por lo menos, y sé que tu hermano...
-Sí, sí, está buscando a alguien.No te preocupes, dime su nombre y su número.Yo le aviso y que ellos decidan.
-Está bien.¡Muchísimas gracias!Se llama Diana y su número es 670...

...10 minutos más tarde...

[De nuevo, dos móviles suenan al mismo tiempo solo que en lugares diferentes.]
-¿Cecilia? ¿Va todo bien?-pregunta preocupado Adrián.
-¡Muy bien!...¿sabes? ya te he encontrado compañero de piso, bueno más bien compañera.
-¿Cómo?- imposible, ¡tan rápido!...
-Verás, resulta que me ha llamado Sofía y por motivos que desconozco no podrá ir a su piso hasta dentro de un mes y su compañera está en la calle, y no podrá acceder hasta entonces a las llaves. Me ha dado su nombre y su número.Ya la han avisado de que la llamarás.
-Entonces no tengo elección, ¿verdad?
-Reconoce que es no es una mala oportunidad.
-Está bien, dime lo que sea que tengas de ella-suspira.
-Apunta...se llama Diana...

-¿Has dicho Adrián?
-Sí, ¿has cogido el número?
-Sí.
-Estupendo.
-¡Qué rápida!-comenta verdaderamente impresionada pero con cierto tono de reproche.
-Ya, ya. Lo siento, lo siento, lo siento y hasta el infinito y más allá, lo sentiré...¿eso es lo que querías escuchar?
-Más o menos-se conocían muy bien,demasiado a veces.
-Vale, ya más o menos te las puedes apañar tú solita, si hay algún problema...móvil.
-Sí, mamá-resopla.
-Ya,ya, no te pases que tenemos la misma edad...-con la edad, no se jugaba, según Sofía- cuando esté todo arreglado, llámame.
-Está bien.Adiós.
-Adiós.
Osea que, ahora viviría con un chico, siempre y cuando le diera motivos suficientes para que este accediera a acogerla en su casa como un perrito.Estupendo...

 Continuará...

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