sábado, 28 de enero de 2012

¡fiuu! por los pelos

A ver que alguien me explique qué demonios hago en el armario de Emma Lonelay o mejor, que me cuente lo que ocurrió anoche. Pese a mis esfuerzos por intentar encontrar una posición cómoda en aquel armario tan pequeño tan solo conseguir dejar de clavarme la esquina de una caja en el costado, pero el resto de mi cuerpo comenzaba a entucemerse, ¿cúanto tiempo iban a estar hablando ahí fuera? intenté escuchar algo que me diera una mínima  pista de lo que estaba ocurriendo:
-¿No huele raro? como a leña quemada o algo así
¡Las fogatas! en cuanto apenas olí mi ropa pude comprobar ese aroma tan característico de la leña quemada...y lo que no era leña.
-¿Cómo va a oler a leña quemada? creo que el madrugar te afecta un poco, papá.
Me costaba reconocerlo pero ¡hay qué bien miente esta chica! sino fuera porque me encontraba en un armario, me lo hubiera creído sin pensarlo dos veces.
-Será eso, por cierto tu madre y yo nos vamos y hasta después de comer no volveremos, ¿te las podrás apañar sola?
-¡Sí!-contesto muy entusiasmada...demasiado-osea,que estaré bien.
-Vale, pues nos vamos ya, no hagas ninguna locura ¡eh!
¿Ninguna locura? Eso está por ver.
-Descuida, ¡hasta luego!
Un par de pasos y un leve portazo. Bien, al parecer su padre estaba fuera de la habitación...pero Emma no venía a abrirme la puerta hasta pasados unos minutos.
-¿Estas bien?
Tuve que tomarme un minuto antes de contestar para acostumbrarme de nuevo a la luz.
-¿Se puede saber por qué has tardado tanto en abrirme?-contesté en tono hostil intentando salir del armario.
-¡Tenía que asegurarme que mis padres se habían marchado antes de abrirte por si alguno se le ocurría entrar sin avisar!
Bufé sabiendo que llevaba razón-¿y ahora qué?
Ella comenzó a recoger mis cosas para entregármelas después-no sé tú, pero yo quiero enterarme que fue lo que ocurrió anoche-cogió el móvil y comenzó a marcar mientras yo me ponía las deportivas y la chaqueta.
-¿Dina?...soy Em, ¿te pillo durmiendo?...lo siento, oye necesito que vengas a mi casa...sí...sí, ahora mismo...vale...está bien...hasta luego-colgó.
¿Dina? ¡ah sí! Diana, la mejor y según había visto la única amiga de Emma siempre iban juntas a excepción de los intercambios de clase que, por desgracia para mí, porque siempre venía a saludarnos a Michael y a mí,aunque ambos sabíamos que si me saludaba era por quedar bien. Diana y Michael llevaban como unos 2 meses saliendo y jamás he visto a una pareja igual: cuando, por ejemplo, estaba con Michael y Diana aparecía de repente por el pasillo se limitaban a un simple beso en la mejilla y a un "nos vemos luego" pero en más de una ocasión los había visto por la calle y con tan solo verlos se podía apreciar que el resto del mundo en ese momento no existía para ellos...algo impactante para la mala reputación que nos habíamos ido ganado, más de la mitad mentiras, pero en fin.
-Michael también va a venir-anunció, sacándome de mi ensimismamiento-, digo, por si prefieres quedarte para saber que ha pasado y eso...-incomodidad es quedarse corto para describir como me sentía.
-Ah, sí...al menos ellos sabrán que ha pasado, espero.
Emma soltó un suspiro y me dijo-ven.
Me dirigió a la cocina que a pesar de tener una forma muy asimétrica resultaba bastante confortable.El cuarto constaba de un encimera en forma de L  donde en la parte más corta había un par de taburetes altos y en el otro lado un fregadero, un horno, un lavavajillas, finalizando en el extremo con el frigorífico.Al otro lado de la encimera había una mesa rectangular con 4 sillas de madera donde Emma colocó una cafetera, un par de tazas y lo que parecía ser aspirinas.
-¿Quieres café, no?-enarcó una ceja.
-Sí,claro-contesté encogiéndome de hombros.
Nos sentamos cada uno enfrente del otro y tras beber un sorbo de café y tomarme la aspirina sentí que tenía que cerrar los ojos por un momento:
-Siento que la cabeza me va a estallar.
-Lo mismo digo.
Después, tras un largo e incómodo silencio, alguien irrumpió en la cocina:
-¡Em, más te vale que sea importante porque sino...!-Diana había entrado como un torbellino pero frenó en seco al verme-¿¡John!?
-¿Has dicho John?-preguntó Michael llegando corriendo a la cocina.Ambos nos miraron perplejos a los dos.Michael fue el primero en hablar señalándome con el dedo-¿no me digas qué...?-entonces su gesto cambió-¡qué callado te lo tenías, tío!
-Tranquilo, no es lo que te estás imaginando-respondí yo, tomando otro sorbo.
-¿Ah,no?-Diana parecía desilusionada.
-¡Por supuesto que no!-espetó Emma.
-¿Entonces que ocurrió anoche?
Buena pregunta, tal y como reaccionaron tenía mis serias dudas de que ellos supieran algo de anoche.

domingo, 15 de enero de 2012

¿Preguntas, Sugerencias...?

Si queréis preguntarnos o comentarnos cualquier cosa podéis hacerlo por Formspring que hemos colocado en el lateral del blog, ¿vale? 
;) Besos y feliz domingo!!