miércoles, 21 de septiembre de 2011

"Ya pisábamos los escalones de entrada cuando resonó en la pesadez del aire un aullido sobrenatural. Mi madre y yo dimos media vuelta rápidamente y vimos aquella...aquella cosa que les gruñía a dos adultos de aspecto completamente frustado.No estaban asustados, sólo enfadados. O ni tan siquiera eso.
Un licántropo.
No importa cuánto leas sobre los licántropos, ver a uno de ellos es siempre toda una experiencia.
[...]
-Basta, Justin-dijo el hombre.
La mujer que tenía el cabello del mismo color castaño claro que el licántropo, apoyó una mano en el hombro de su hijo.
-Cariñito-dijo, con su acento del sur de Estados Unidos-,escucha a tu padre.Déjate de tonterías.
El licántropo,ehh...Justin, se calmó por un momento y ladeó la cabeza, como si fuera un cocker spaniel y no una bestia degolladora.
La idea me hizo reír por lo bajo.
Y de pronto, esos ojos amarillos se fijaron en mí.
Volvió a aullar y, antes de darme siquiera tiempo a pensar, se abalanzó sobre mí.
[...]
Desesperada, estrujé mi cerebro en busca de las palabras del hechizo reparador de gargantas, sabiendo que me iba a hacer falta. Sin embargo, las únicas palabras  que conseguí gritarle al licántropo que corría hacia mí fueron: <<¡Perro malo!>>
[...]
-¿Sabes una cosa?-dijo una voz detrás de mí-.Si te paras a pensarlo, un hechizo de bloqueo es mejor que gritar:<>.Pero es sólo una opinión."

"Hex Hall : condena" -Rachel Hawkins

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