martes, 2 de agosto de 2011

Siguiendo el plan (parte 2)

Rose se atrevió a asomar la cabeza por un lado del sofá, su abuela había cogido un paraguas de los que se encontraban cerca de la puerta y de manera cautelosa se fue acercando al lugar donde la chica se ocultaba. Por suerte Sasa, la gata de la familia, apareció de un brinco desde la chimenea.
-¡Por dios, Sasa, qué susto! Pensaba que se había metido algún ladrón-respondió alterada la mujer. Dicho esto dejó el paraguas y subió las escaleras.
-¡Por fin!-susurró Rose saliendo disparada hacia la puerta-Sasa…te quiero-dijo mirando a la gata antes de salir de la casa, cerrando con llave desde afuera para dejar todo como estaba.
Echó un vistazo rápido a la casa y tras asegurarse de que nadie había notado nada, emprendió su camino.
La casa estaba situada al lado del bosque, Rose siempre había fantaseado con internarse en él en busca de aquel río del que su abuela siempre le había hablado cuando era niña. Según la historia; dependiendo de la persona y de sus intenciones por ese río, este le respondía de manera distinta. Siempre avasalló de preguntas sobre esto último pero su abuela siempre se las apañaba para no contestarle a ninguna o como mucho darle evasivas, lo que provocaba que su curiosidad aumentara. Por eso se dirigía hacia allí ese día, tenía que descubrir ese río. Al principio, pensaba que tan solo se trataba de un cuento; pero hace unas semanas, Rose preguntó a su abuela acerca del río y si de verdad existía, al oír esto último la taza que tenía en las manos se le cayó a causa de la sorpresa ante tal pregunta. Por un momento creía que iba obtener respuesta pero, su abuela tan solo le dijo que era un cuento y que aunque existiera jamás debía acercarse por allí.
-Lo siento, abu, pero tengo que hacerlo -se dijo para ella misma, recordando esa conversación.Se había hecho con un mapa de todo el bosque pero en él no aparecía ni siquiera un lago pero, siguiendo la historia de su abuela, Rose fue capaz de trazar un camino que le tenía que llevar hasta el río.
El bosque parecía sobrecogedor y más tan temprano pero por una parte le gustaba, nunca la dejaban entrar en el bosque sino iba acompañada así que esta era la primera vez que podía disfrutarlo sola, lo que hacía que se sintiera tan…libre

[…]



Después de llevar horas caminando comenzaba a perder la esperanza, se había perdido, estaba cansada y para colmo comenzó a pensar que había árboles que los había visto ya antes. Se sentó abatida, ¿en qué estaba pensando para hacer algo así?.Los rayos de sol comenzaban a colarse por entre los árboles, sería mejor que hiciese algo pero, ¿el qué? : si conseguía volver a casa no llegaría a tiempo para colarse en su habitación y hacer como que no ha pasado nada; y si continuaba podría acabar más perdida de lo que estaba ya, si eso era posible.
Suspiró rendida-tan solo quería encontrar un maldito río, ¡¿acaso era mucho pedir?!-Rose habló sin dirigirse a nadie en particular. Y dado que no había nadie allí podía gritar todo lo que quisiera que nadie no obtendría respuesta, al menos eso creía.
-Es obvio que sí-respondió una voz.
-Genial, y ahora me he vuelto loca, que hasta escucho voces y todo.
-¿Sabes? No sienta muy bien eso de que no reconozcan tu existencia-de entre los árboles apareció un chico joven aparentemente un par de años más mayor que ella y todo había que reconocerlo, bastante atractivo-te has perdido por lo que veo, ¿por qué te has separado de mamá y papá?-sonrió como si una niña se tratara.
-He venido sola, ¿y tú quién eres?¿qué haces aquí?-preguntó enfadada.
-Creo que eso debería preguntarlo yo, ¿no crees?-su tono la irritaba cada vez más-¿quién eres?¿qué es ese río que has mencionado antes y por qué lo buscas?-se cruzó de brazos esperando respuestas.
-¿Y por qué iba a decírtelo?
-Porque me necesitas…me conozco este bosque como la palma de mi mano, puedo ayudarte a volver o a regresar, tú decides. Pero piensa que no tienes muchas opciones.
Fue a replicar pero sabía que estaba en lo cierto-me llamo Rose Anderson, el río que mencioné antes no estoy ni siquiera segura de que exista y respecto a tu última pregunta no puedo responderte porque ni siquiera yo sé porque voy allí-sabía que quería descubrir la verdad acerca de ese río pero una vez allí, no había planeado que haría después si realmente lo encontraba.
-O sea que has llegado hasta aquí, sola, sabiendo el riesgo que supone el perderte ¿para qué? Encontrar un río del que has oído hablar de él-recapituló.
Sus palabras hacía que Rose se sintiera más humillada de lo que lo sentía ya-bueno,¿vas a ayudarme o qué?
-Está bien, te ayudaré a cambio de que hagas caso de todo lo que te diga sin replicar y no hagas nada que se te pase por la cabeza sin consultarlo conmigo, ¿entendido? este bosque no es lo que parece-se giró y comenzó a andar como si ella ya hubiera aceptado sus condiciones.
-De acuerdo y gracias eee…-le siguió con cautela por detrás, acababa de darse cuenta que no sabía su nombre aún.
-¡Dave!

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