domingo, 26 de junio de 2011

Jade tuvo que apartar la vistade las jaulas. Entonces reparó en los nobles que había de pie en la galería del lado opuesto. Solo habíauno que no llevaba máscara. Y no miraba la arena sino que, incrédulo, tenía lavista clavada en Jade. De pronto tuvo la impresión de estar precipitándose sin remedio en la boca de un abismo.
¡Faun!
Había perdido peso, estaba más delgado, y eso no hacía más que destacar su sobriabelleza. Durante un largo y mágico instante, sus miradas se encontraron por encima del patio. Jade notó como si tocara a la vez fuego y hielo: desesperación, amor, preocupación... y la decisión estratégica y controlada de actuar a toda costa.


Embrujo -Nina Blazon

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