viernes, 22 de abril de 2011

La Capital

[Quinta parte de “Realidad o Delirio”]

Las 10.15 ni el autobús llegaba ni Laura tampoco “¿dónde se habría metido?”, unas manos frías me taparon de repente los ojos:


-¿Quién soy?-preguntó una voz femenina que reconocí enseguida a pesar de su intento por no ser descubierta hablando con una voz más grave.


-La impuntual.


Laura fue a rechistar pero el autobús llegó en ese momento y antes de que dijera nada yo ya había entrado:


-¿Cuánto tardaremos en llegar?-pregunté cambiando de tema y sentándome.


--Ya que vamos en autobús…pues 1 hora-contestó dejándose caer a mi lado.


-1 hora-resoplé colocándome bien la chaqueta.


-Tranquilo, 1 hora se pasa rápido-se acurrucó a mi lado.


-Ya, lo que tú digas-dije con sarcasmo.


Me miró y soltó una risita-¡exacto!-al igual que yo, no lo decía en serio.


Al cabo de un rato el sueño nos venció a los dos solo que a ella antes que a mí porque pude notar como se acomodaba apoyándose en mi hombro.




-No sabes cuanto te lo agradezco.


-Lau, me debes una y gorda.


-Descuida-nos sentamos en el banco de un parque con varias bolsas a nuestros pies-después de haberte arrastrado hasta aquí y obligado a recorrer prácticamente la ciudad entera a pie…creo que debería recompensarte.


-¿Tú crees?, ¿lo dices por haber ido a 3 librerías, 2 centros comerciales, 1 tienda de música, 1 McDonall y… ¡ah, sí y 1 tienda de electrónica!?-dije haciendo recuento intentando no olvidarme de ningún sitio.


Lau se rió rodeando sus piernas con los brazos-después de tanta caminata, ¡no entiendo cómo no te gusta la capital sobre todo cuando está casi anocheciendo y todavía nos queda 1 hora de autobús!-me dijo bromeando.


-Ja…ja…ja…si por mí fuera viviría en una casa en el pueblo más perdido del mundo a ser posible con bosque incluido.


Me fijé en que me miraba como con… ¿fascinación? Y eso hizo que el corazón me diera un vuelco y me fijara en sus grandes pero a la vez bonitos ojos marrones:


-Eso demuestra que no dependes de nadie o al menos que no te gusta hacerlo-dijo mientras jugueteaba con un mechón de su pelo.


-Esto… ¿gracias?-enarqué una ceja, inseguro.


-Jajaja lo siento, no me suelo expresar con suficiente claridad.


De repente, una bandada de pájaros salieron volando de entre los árboles haciendo que miles de hojas cayeran de los árboles.


-¡Genial!- se quejó Lau sacudiéndose las hojas que le habían caído a la ropa.


Pensé en decirle que tenía todavía en el pelo pero en vez de eso me acerqué sin más y cuando ya estaba muy cerca ella se giró sobresaltada:


-¡Matt, qu…!-ni siquiera terminó la frase, al segundo sus mejillas se encendieron en un instante.


Yo ni siquiera pude hablar abrí la boca pero no pude decir nada, no podía apartar la vista de sus ojos. Sobre todo cuando comencé a quitarle las hojas una a una que seguían por su pelo, por alguna razón, no parecía molestarle la cercanía (al igual que a mí) además cuando fui a incorporarme de nuevo ella me retuvo:


-Espera.


-¿Qué ocurre?


-N-no te apartes de mí…-conforme hablaba se iba acercando más a mí-…por favor, solo quiero que te quedes a mi lado.


Nunca sabría la respuesta a esto porque me encontraba demasiado ocupado besándola, sintiendo unas ganas tremendas de abrazarla con fuerza creyendo que era el tio más feliz de la tierra.

2 comentarios:

  1. Vaya, que bonito! Qué monos jiji Me recuerda a cuando un buen amigo mío me pedía que le acompañase de compras al centro. Y salió algo parecido a tu relato. Me ha traido muchos recuerdos a la cabeza, me siento identificada con tu historia.
    muak!

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  2. Quizás alguien estuvo presente en ese momento O.o... jejeje es broma, me alegro mucho que te haya recordado a un momento tan entrañable :3

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