martes, 12 de abril de 2011

Convenciendo a Matt

[Cuarta Parte de "Realidad o Delirio]

¡Oh, Yes! Por fin salía el sol y comenzaba a hacer calor lo que significaba que las vacaciones estaban a la vuelta de la esquina, resumiendo: podía dormir hasta las tantas aunque fuera por poco tiempo. El timbre del instituto daba final a la última hora, ya iba contando los días que quedaban para la libertad absoluta.

Hoy el autobús se había averiado y me tenía que ir a casa a patita-uff-suspiré cansado, sentía las manos entumecidas. Unos brazos me rodearon el cuello, dejando caer parte de su peso:

-Matt, ¿a qué viene esa cara?...anímate, ¡las vacaciones casi están aquí!-me golpeó el hombro muy animada.

-¿Por eso estás tan contenta?

-En parte, sí-contestó mientras cruzábamos la calle por el paso de peatones, solo que ella al parecer prefería ir saltando las líneas negras,pisando las blancas.

-¿Y...?-fruncí el ceño extrañado de que hiciera ese tipo de cosas, como si fuera una pequeñaja-¿a qué se debe la otra parte de tu felicidad, entonces?

-Pues es que quiero ir a la capital y...necesitoquemeacompañes-dijo muy deprisa.

-¿¿Qué??

-Por favor, por favor, por favor, no te lo pediría sino tuviera más remedio pero es que mis padres trabajan y a mí no me dejan ir sola, pero si fuera con alguien más pues...

-Ni hablar-la interrumpí y comencé a andar más rápido, odiaba ir a la capital con toda mi alma.

-Matt, te prometo que no te arrepentirás.

-¡Já! Permíteme dudarlo.

-Porfaaaaa, me muero por ir...-se puso a caminar de espaldas delante mía-...es más te recompensaré.

Eso ya me gustaba más, frené en seco-¿cómo?

Su expresión cambió al ver que tenía posibilidades-oh, la verdad es que no lo había pensado-me miró como si no esperaba que accediera a esa opción-¿se te ocurre algo?

-¿No eras tú la que quería que fuera?-me reí por la falta de sentido que tenía todo esto.

-Está bien, solo dame tiempo para pensar algo,¿vale?

Asentí con la cabeza y seguí caminando mirando al cielo, Laura se puso de nuevo delante de mía:

-¿Eso es un “sí”?-preguntó esperanzada.

-Es un 20 de Abril a las 10:00 de la mañana en la parada del autobús-sonaba como una cita. Ante mi respuesta soltó un grito ahogado y me abrazó muy fuerte:

-¡Gracias!¡Gracias!¡Gracias!¡Gracias!

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