viernes, 7 de enero de 2011

Little hope of understanding



Ya era la cuarta caída en la que besaba el suelo del ring y en tan solo 30 minutos, que humillante. Me volví a levantar viendo como mi adversario seguía intacto, de repente alguien intentó llamar mi atención silbando-¡hey, Rocky! Tendrás que mejorar si quieres vencer a ese armario-¡oh no, otra vez ella aquí no!
-¿Se puede saber que demonios estás haciendo aquí…hermanita?-le pregunté mirándola con desprecio, para ser mellizos y lo mal que nos llevábamos.
-Para darte mis ánimos Rocky, por supuesto-noté cierto tono de sarcasmo en su respuesta, como no-aunque no sé yo, te está machando pero bien-saludó a mi contrincante de manera coqueta.
-¡Oh, pero que atenta!...venga ya, desembucha; ¿qué haces aquí?-esto era lo más amable que podíamos llegar a decirnos sin acabar discutiendo. Me pongo delante de ella tapándole así la vista.
-Solo vine aquí por la abuela, quiere saber si vas a cenar-comenzó a mirar a su alrededor en busca de alguien quien, por desgracia, sabía quien era.
-No está aquí, así que ahórrate las energías-le dije dándome la vuelta-y dile a la abuela que no voy, no tiene de qué preocuparse.
-¿Otra vez de copas, borrachín?-preguntó de manera irritante y comenzando a notar como mi cuerpo se tensaba, toma una bocanada de aire antes de decir nada:
-Vete a la mierda, no es asunto tuyo-deseé que se marchara de una vez .Hablar de eso hacía que mi enfado aumentara.
-Sí es asunto mío, yo soy quien tiene que ir a recogerte todas las noches, yo soy quien tiene que disculparse en tu nombre, yo soy quien le tiene que explicar a nuestra abuela que su nieto tiene un maldito problema que no le da la gana de superar porque su novia le puso los cuernos y cortó con él achacándole la culpa, y para colmo, su única solución es emborracharse día tras día para mitigar el dolor pudiendo llegar a matarse por culpa de una…-ya comenzaba a alterarse demasiado y llegara al punto de gritarme pero se detuvo al ver que me acercaba como si fuera ella quien estuviera en el ring conmigo, pero después de tantos años eso no conseguía intimidarla.
-¿Una qué…? Vamos, dilo-lo único que conseguí con eso es que me mirara con odio y se quedara callada-¿UNA QUÉ, MALDITA SEA?-me abalanzaba por encima de las cuerdas, deseando una parte de mí abofetearla. Pero alguien comenzó a agarrarme obligándome a retroceder.
-¡Eh tío, vamos a calmarnos un poquito!-Andy, mi mejor amigo desde siempre pero a la vez el amor platónico de mi hermana, no sabía como lo hacía pero acaba apareciendo en el momento justo, al menos hasta que apareció su novia de 90 60 90.
-¡Tú nunca supiste lo que es estar enamorado y lo que se sufre a causa de ello, así que no me des consejos de cómo superar mis problemas!-intenté soltarme de Andy pero me superaba en fuerza.
-¿Sabes? Te equivocas...¡Te equivocas!-ahora era ella quien subía al ring y comenzaba a avanzar hacia mí-¡no sabes nada de mí porque nunca te importé, nunca!-comenzaba a llorar y a gritarme a tal volumen que resonaba en todo el pabellón-¡yo no soy como tú y yo, en cambio, me preocupo por ti porque soy tu hermana!...desde que te destrozaron el corazón has sido un asqueroso y un egoísta, pero yo he sido la que te ha buscado y se preocupado para que no te mataras por las noches, ¡¿ se te ocurrió pensar que nos importas, tanto a la abuela como a mí…se te ocurrió pensar que yo sí sufría por amor y fuese ese momento en el que más necesitaba a mi hermano?!-antes de que pudiera responderle, ella misma contestó-¡NO, ni siquiera pensabas en algo que no fuera en ella!
Se fue corriendo, cambiando mi opinión acerca de mi hermana y no solo yo, Andy pareció darse cuenta que si ella sufría puede que él tuviera en parte la culpa.

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