sábado, 30 de octubre de 2010

Segunda Carta


En el atardecer, otra carta llegó a mi ventana: “A la recolectora de recuerdos y contadora de cuentos”. No necesité leer más para saber que se trataba de “La Dama del Tiempo”, esa extraña persona de la que apenas sabía nada:
Te voy a contar un recuerdo –decía en su interior- un recuerdo con poco sentido, pero un bonito inicio del invierno…
Se levantó aquella chica de cabello ondulado y caoba un día lluvioso. Salió de su habitación y se dirigió al salón, que estaba inundado de un olor a café recién hecho, pero ella escogió una taza de chocolate caliente.
Se sentó en una silla que tenía vistas a una gran ventana, y contempló cómo caía la lluvia, la cual no había cesado desde hace unos días. El viento arrastraba las últimas hojas caídas en el otoño, y esa lluvia sumada con el gran frío, eran motivo suficiente para que la gente no se atreviera a salir de casa.
En ese preciso momento, entre tantas gotas de agua, caía lentamente un copo de nieve. Después fueron dos, tres, cuatro… y despacio fueron frenando la lluvia
-  Ya ha llegado el invierno - dijo con un tono dulce aquella chica, que mira con sus grandes ojos el baile de los copos de nieve hasta llegar al suelo.