viernes, 3 de septiembre de 2010

Mentiras y Apariencias.

A pesar de que el frío ya estaba a la vuelta de la esquina, el calorparecía no aceptarlo y seguía persistiendo.
Para Zoe las vacaciones no habían tenido sentido alguno este verano. Desde que comenzaron todo había ido de mal en peor, sus dos únicos amigos se había ido de viaje y se había quedado completamente sola y más ahora que sus padres no pasaban el mejor momento, últimamente todo eran discusiones en casa. Al final, Zoe pasaba la mayor parte del tiempo en su habitación con la única compañía que podía llegar a suponer el ordenador.
El calor comenzaba a ser asfixiante por suerte la lluvia decidió hacerse presente y Zoe sin saber por qué decidió salir en el momento en el que la lluvia era más fuerte. Cogió el reproductor de música y salió de casa aprovechando que sus padres no estaban.
Después de un buen rato caminando sin rumbo alguno se encontró a lo lejos una hermosa casa donde al parecer el acceso era libre para todo el mundo. La puerta de la entrada se encontraba entreabierta, Zoe muerta de curiosidad se acercó para ver de qué se trataba. Y en realidad era…¿un baile?, pero uno cualquiera sino de máscaras. Se quedó observando durante un buen rato como la gente bailaba y aparentemente se divertía, por unos momentos le dieron ganas de entrar y sobre todo era el ambiente lo que la incitaba a pasar.
-Yo que tú no lo haría-dijo una voz masculina a sus espaldas.
-¿Quién…?-en ese momento Zoe acababa de localizar el sitio de donde provenía esa voz.
En la entrada había dos muros de muy pequeña altura en los cuales uno de ellos se encontraba un chico sentado pero de manera que la oscuridad lo ocultara por completo, solamente la luz de su cigarrillo delataba su posición.
-Mira, no me importa lo que hagas pero sólo te advierto de que ahí dentro no serás feliz-su tono de voz era muy frío-¿ves esas máscaras?-antes de que ella pudiera contestar continuó hablando-las llevan para no mostrar cómo son en realidad y poder fingir algo que jamás serán.
Zoe se quedó observando con detenimiento cada una de las personas que pasaban por delante de la puerta.
-Repugnante, ¿verdad?-tiró el cigarrillo al suelo y lo pisó para apagarlo.
-Entonces, ¿por qué estás tú aquí?-preguntó Zoe sin comprender por qué le decía esas cosas.
-Por la misma razón por la que tú has venido, por el mismo motivo por el cual tú has estado a punto de entrar…-se levantó y la luz que desprendía la puerta dejó ver cómo era físicamente aquel desconocido; alto, joven y bastante delgado, pelo muy oscuro y unos brillantes ojos verdes; muy atractivo a simple vista pero el haber hablado con él había hecho perder su encanto-…buscas lo mismo que todos los que están ahí dentro, pero sólo encontrarás mentiras y apariencias-abrió por completo la puerta para poder pasar-no te equivoques, el haberte dicho esto no signifique que me importe tu decisión, sólo quería explicarte como pueden llegar a ser las personas-se puso una máscara que le tapaba media cara-¿o te pensabas que sólo ocurre aquí?-esa pregunta pilló por sorpresa a Zoe-una vez que te la pongas-señaló su máscara-no te la podrás quitar y para cuando te des cuenta, será demasiado tarde-dicho esto le dio la espalda y se internó entre la gente dejándola sola en la puerta sin saber qué hacer.