viernes, 16 de julio de 2010

Primera Carta


Aquella noche me llegó una carta a través de los árboles. Estaba dirigida a “La recolectora de recuerdos y contadora de cuentos”. En el reverso, el nombre de quien la escribió: “La dama del tiempo, viajera de mundos y princesa de sueños”. La abrí, sin pensar mucho si en realidad iba dirigida a mí, y en su interior traía una historia…
Te voy a contar el recuerdo de un sueño, un sueño único y sin explicación:
Es un día no especial. Una chica y dos de sus amigas estaban en una tienda. Hasta ahí nada nuevo, pero… Al entrar cada una en un probador, la chica de la que os hablo no se vio reflejada en el espejo. Extrañada, tocó la superficie de cristal suavemente y, como si alguien hubiera agarrado su mano, cayó de pronto al interior del espejo, donde solo había agua.
Cada vez, más profundo del gran océano estaba, pero más en la orilla se encontraba. Su ropa había cambiado, ahora llevaba un vestido negro, con bordados de rosas rojas y piezas de ganchillo blanco. Su cabeza dolía, ya no podía ni pensar.
Una mano se acercó y la sacó del agua, la chica abrió los ojos y contemplo su alrededor: el cielo era el mar, el suelo un cristal, y en medio, nubes violáceas que se movían lentamente. Un chico rubio de ojos azules la miraba fijamente.
- Bienvenida al mundo del reflejo - dijo
- ¿Quién eres? - preguntó ella
- Tu guía
Y sin más, la nube paró ante una isla y el chico rubio la ayudó a bajar. Ante ellos, una gran pared de naipes de la baraja francesa.
- Escoge una - le ordeno
La chica observo y eligió un dos de corazones con alas y corona. El resto de las cartas calló, y ante ella apareció una casa blanca. Abrieron la puerta y se encontraron ante un gran suelo de azulejos grandes de distintos colores
- A partir de ahora solo puedes seguir tu, te veré al final - tras decir eso salió de la casa
Ella decidió continuar y pisó un azulejo rojo, después de eso, todos los que eran de color negro, que eran muchos, cayeron al vacío. A pequeños y grandes saltos, y manteniendo el equilibrio, consiguió llegar al final. Abrió una gran puerta metálica y se encontró con el chico, algo confundido al ver que había llegado hasta allí.
Subieron por una escalera con dirección al tejado. Allí, había un gran cristal que lo cubría todo.
- Entra - le dijo el chico
- ¿Pero…?
Al temerse su pregunta, y no queriendo oírla, la empujó.
Ella volvió a abrir los ojos en el probador, con un dos de corazones en sus manos, salió y vio a sus amigas. Mientras sus acompañantes hablaban, giró la cabeza hacia atrás y vio a un chico de ojos azules con una dulce sonrisa
- Nos volveremos a ver - dijo
Pero esas palabras no llegaron a sus oídos.
Ya sabes lo que dicen, los sueños pueden ser una puerta hacia otros mundos.

Atte: La dama del tiempo

1 comentario:

  1. Me encanta, sobretodo la última frase. "Los sueños pueden ser una puerta hacia otros mundos". Bonito final.

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