miércoles, 30 de junio de 2010

De vuelta...


El sol del atardecer iluminaba la calle haciendo parecer que su sombra guiaba sus pasos, introdujo la llave en la cerradura de aquel garaje tan familiar para ella y en el momento en el que la puerta se abrió un poco, la subió entrando la luz del ocaso y dejando a la vista el interior de aquel lugar. Sonrió al ver que todas las cosas continuaban en el sitio en el que meses antes se habían dejado. Fue observando detenidamente cada uno de los instrumentos que habían allí dentro. Primero, la batería de un color rojo muy llamativo, que pertenecía a su amigo Athel según él le gustaba tanto porque podías descargar toda la rabia acumulada ante tu peor día. Lo siguiente que vio fue la guitarra verde de su amigo del alma Sergio, siempre lo pillaban descansando pero cuando tenía que trabajar siempre se ofrecía para ayudar. Después, se percató del teclado del mismo color que el nombre de su mejor amiga, Violeta siempre tranquila y tenía un auto control bastante envidiable. El micrófono decorado con un cinta amarilla larguísima que lo rodeaba entero y encima y quedaba todavía colgando, propio de Sonia que siempre llevaba la libreta con nuestras canciones compuestas por ella. Y por último, el bajo en azul, el que tanto le gustaba, la pasión de Laia, la que siempre estaba tan unida a todos ellos que los conocía mejor que a ella misma. Extendió la mano y tocó el mástil, con mucho cuidado como si al tocarlo pudiera romperlo. Lo cogió y comenzó a tocar una de las muchas canciones que habían tocado anteriormente. Se rió al recordar lo bien que se lo pasaban, ahora que las clases habían terminado y tenían todas las vacaciones de verano por delante era hora de volver a aquel garaje y prepararse para el festival de música que dentro de unas semanas iba a comenzar y hasta septiembre no iba a parar...

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